ANDALUCÍA: TERREMOTO POLÍTICO Y FIN DE CICLO

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ANDALUCÍA, 2-D: TERREMOTO POLÍTICO Y FIN DE CICLO

No seré yo quien venga a decir, tras el ‘tsunami’ electoral del domingo 2 de diciembre, en Andalucía, que ya era hora de que se produjera una alternancia en aquella comunidad. Y de que era una suerte de ‘irregularidad democrática’ el hecho de que un mismo partido, en este caso el PSOE, llevara gobernando de forma ininterrumpida durante… ¡36 años! Parecido a lo que pasó en Italia con la Democrazia Cristiana que gobernó el país transalpino desde la llegada de la República hasta su desintegración con ‘tangentopoli’. Ya saben que no me suelo apuntar a los análisis facilones. Si hasta ahora los andaluces habían querido esto para su tierra, desde ahora, tienen todo el derecho a un cambio. El que, con toda probabilidad, va a liderar el bueno de Juanma Moreno Bonilla que, salvo que ocurra un cataclismo, sustituirá a Susana Díaz en el Palacio de San Telmo.

Los resultados son incontestables… abrumadores. El PSOE pierde 14 escaños y cosecha una de las derrotas más apabullantes de su historia. 33 escaños, muy lejos de los 47 obtenidos en 2015. De poco valía que la, hasta ahora presidenta, esgrimiera que su partido ha sido el más votado, que han sido la primera fuerza en siete provincias y que Andalucía ha sufrido una especie de ‘triste honor’ de ser la puerta de entrada institucional de la ‘extrema derecha’. En un amago desesperado, Díaz hacía un llamamiento a formar un frente común contra esa ‘extrema derecha’… pero a liderarlo ella, claro. Si alguien pensaba que iba a dimitir tras su fracaso, estaba equivocado ¡por el momento!. Ni un ápice de autocrítica; nada. El problema del PSOE es que, si se empeña en esgrimir esa primogenitura minoritaria para tratar de seguir gobernando, Sánchez tendría dificultades para seguir instalado en el Palacio de la Moncloa. Como a toque de retreta, a los pocos minutos, Pablo Iglesias salía a arengar a sus masas a ocupar las calles en una ‘movilización antifascista’. Mala estrategia, apelar al ‘guerracivilismo’, contra lo que los ciudadanos han decidido libremente en las urnas. ¡Pablo, lo siento no has entendido lo que ha pasado en Andalucía y tampoco lo que está pasando en muchos países europeos! Pensar que Vox, Salvini, etc. Son fascistas y que son el diablo contra el cual luchar no ayuda, quizás habrá que hablar más del los porqués.

La baja, bajísima participación registrada en estas elecciones andaluzas, además de ser una pésima noticia para la democracia, ha constituido la tumba política de Díaz. No me cabe duda. Pero también lo ha sido una pésima campaña, con menciones constantes a ‘Vox’ para debilitar al PP que al final han conseguido apenas unos mínimos arañazos para Moreno Bonilla y una movilización brutal de las derechas que, en comunión con Ciudadanos, van a expulsar a la ‘lideresa’ del poder. Creo, repito, que es su final político y una pésima noticia para Pedro Sánchez que, tal vez ahora, tenga la tentación de apurar la legislatura hasta el último día. En el ‘debe’ de Susana Díaz deben anotarse más cosas, no siendo la menor de ellas la pérdida del pulso carismático que alguna vez tuvo. Como experto en liderazgo he echado en falta más sangre, más mordiente, más pasión en una ‘lideresa’ a la que he visto con un perfil muy bajo. Creo que ella es la primera responsable del fracaso.

‘Vox’: el voto de las vísceras… de la protesta ciudadana contra el ‘establishment’

‘Vox’, por encima del resto de formaciones, ha sido la gran triunfadora de la noche. O, al menos, la gran noticia, el gran titular. La magnitud de la irrupción de esta formación es, tal vez, lo menos importante, siendo muy significativa. Lo relevante es que en la noche del 2-D, los de Abascal, han nacido a las instituciones. Tiempo habrá de ir diseccionando cuál ha sido la clave de su éxito electoral, aunque es evidente que una aún no resuelta crisis catalana, un ‘tsunami’ migratorio que, lejos de amainar, arrecia, sobre todo en provincias como Cádiz o Almería y un descontento brutal de buena parte del electorado ‘popular’ con una línea que consideran demasiado ‘blanda’, ha llevado en volandas a esta formación al parlamento de Andalucía. 

En este sentido, creo que Mariano Rajoy ha sido un evidente corresponsable de lo ocurrido en Andalucía; si hasta ahora no existía una extrema derecha en España digna de tal nombre es porque estaba incardinada dentro del PP. Ahora, ‘se han emancipado’… y han comenzado a volar solos. El terremoto, insisto, tendrá réplicas nacionales. Es reduccionista calificarles solamente de ‘extrema derecha’, de ‘ultras’. Los de Abascal son, además de otras cosas, la respuesta de una parte de la ciudadanía hasta del ‘Sistema’ y del ‘Establishment’ y que ha votado con las vísceras, sí… pero cuyo voto vale igual que el de quienes han depositado la papeleta de cualquier otro partido. Mucho hablar del fin de la crisis económica del 2008 es una mentira, la mayoría de los ciudadanos europeos sigue viviendo con un poder adquisitivo mucho más bajo que antes de la crisis y está harta de promesas inútiles.

Moreno Bonilla; ¿el nacimiento de un gran líder?.

Es de justicia también felicitar al otro gran triunfador de la noche; Juanma Moreno Bonilla. No solo no se ha estrellado, sino que probablemente gobernará. Es evidente que ha bajado de escaños pero no cuanto las encuestas presagiaban. Y eso, y no el ser o no ser la primera fuerza en número de escaños, es lo que importa. Los 26 parlamentarios que ha obtenido suponen también un balón de oxígeno para Pablo Casado, que respira aliviado tras la que era su primera gran prueba de fuego tras su entronización como líder nacional del PP. Muchos le miraban con lupa; y cuestionaban el presunto escoramiento ‘derechista’ de su discurso para impedir el crecimiento de ‘Vox’. Al final, ambos estarán condenados a entenderse, en unión de Ciudadanos, para desalojar el PSOE del poder andaluz.

Ciudadanos; sin ‘sorpasso’ pero con crecimiento espectacular

¡Qué decir de Juan Marín! Aunque no sea, tal vez, el líder más inspiracional de cuantos he conocido, su resultado, 21 escaños, supone otro éxito sin precedentes. Ha salvado con mayor solvencia de la esperada la dicotomía de hacer campaña contra Susana Díaz tras haberla sostenido durante los últimos tres años parlamentariamente. Las caras de los hombres y mujeres de Ciudadanos, irradiaban felicidad. Juan Marín estaba arropado por su líder nacional, Albert Rivera, que dejaba muy claro, que no contempla otra posibilidad que no sea la de contribuir al cambio. Si alguien pensaba que los ‘naranjas’ iban a tener reparos en formar parte de una mayoría con el PP y ‘Vox’, se equivocaba. Juan Marín ha dicho que se presentará a una investidura, veremos. No creo sinceramente que como segunda fuerza del centro derecha tenga posibilidades.

Poco más puedo decir, salvo referirme a unos resultados de Teresa Rodríguez pobres, respecto a las expectativas generadas. Una pena, Creo que es una buena líder, pero el ‘tsunami’ de cambio y el hartazgo general de los andaluces hacia una desgastada izquierda, la ha arrastrado también a ella. Flaco favor le ha hecho su líder Iglesias con esa falta de respeto a los votos que no han ido a parar ni a ‘Adelante Andalucía’ ni al PSOE. Iglesias tendrá también que responder por este fracaso en sus primarias de diciembre. Y lo sabe.

Fin de etapa

Los andaluces, en fin, han decidido acabar con un régimen que, tras casi cuatro décadas, estaba ya agotado. Unas cifras de desempleo inasumibles, una corrupción que ha llevado a sentar en un banquillo, sea cual sea al final su responsabilidad, a dos expresidentes como Chaves y Griñán, y el lógico desgaste de un poder tan absoluto y prolongado, han pasado una factura que tarde o temprano tenía que llegar. La única posibilidad que podría tener el PSOE para conservar el poder sería que Díaz dejara paso a otro candidato y mover así, tal vez, la simpatía de Ciudadanos, para apoyar al PSOE y Podemos y continuar en San Telmo. Pero mi experiencia en egoísmos políticos me hace suponer que esto es pura ciencia ficción.

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