Andalucía, 2-D. El segundo y decisivo debate ha sido desordenado, kafkiano y enloquecido. NO influirá nada.

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Entramos en la segunda y decisiva semana de esta larga y algo tediosa campaña electoral andaluza. Y al igual que en la primera, el banderín de salida ha venido dado por un segundo debate entre los cuatro candidatos, en este caso en RTVE, moderado por una solvente, aunque prisionera del formato, Pilar García Muñiz.

La primera diferencia apreciable con el anterior fue la que pudimos encontrar en la imagen de cada uno de los candidatos. Susana Díaz se presentó con una telegénica chaqueta roja, uno de mis colores fetiche, al igual que el jersey de Teresa Rodríguez. Ambas ya coincidieron en elegir, en aquel caso el verde, en el primer debate. Juanma Moreno con un terno muy clásico y elegante: traje gris y corbata roja sobre camisa azul celeste. Juan Marín, más informal, con chaqueta y camisa vaquera -o tal parecía- sin corbata.

En el arranque, una primera intervención en forma de ‘minuto de oro’, pero inicial, pudimos escuchar a una presidenta en funciones pidiendo menos crispación y más soluciones a los problemas de los andaluces: soluciones al paro, a la violencia machista y a tantas preocupaciones de la vida cotidiana de la gente. Juanma Moreno comenzó de forma contundente y eficaz: ¿Considera usted que la señora Díaz debe seguir cuatro años más al frente de la Junta? Moreno Bonilla presentó estos comicios como un punto de inflexión entre el cambio y la modernidad, o más de lo mismo. Este inicio, el del candidato popular, completamente en positivo me resultó especialmente reseñable y válido. 

Teresa Rodríguez desperdició a mi modo de ver este primer minuto explicando la ‘ensalada’ de movimientos que conforman su candidatura -‘Adelante Andalucía’- y en qué forma ha financiado su campaña; algo inútil e improductivo para los electores. Juan Marín apeló al cambio y a que los andaluces acudan masivamente a las urnas, y trató de presentar al PP y al PSOE como dos caras de la misma monda. Lo hizo sin escatimar expresiones gruesas: ‘… han robado a los andaluces…’ Una idea que el candidato de Ciudadanos subrayaba ya en la entrevista que le he realizado en las últimas horas. 

Desempleo, pobreza y decadencia: la herencia del PSOE en Andalucía, según el PP.

Ya metidos de lleno en el primer bloque, economía y empleo’, Moreno atacaba duramente a las políticas socialistas que, según él, han llevado al desempleo, a la pobreza y a la decadencia a los andaluces. Y abogaba por una agresiva bajada de impuestos, tomando a la Comunidad de Madrid como ejemplo. Todo para convertir a Andalucía en competitiva. Díaz volvía a defender, como en el primer debate, su gestión y el medio millón de puestos de trabajo que se han creado en estos últimos tres años bajo su Gobierno. La presidenta en funciones culpó a la ‘infame’ reforma laboral del Gobierno de Mariano Rajoy del alto desempleo en su región.

La candidata de ‘Adelante Andalucía’ igualó, al igual que Marín en su inicio, a los dos grandes partidos en cuanto a políticas económicas de derechas o liberales que han sido incapaces de generar empleo. Y abogó por un Plan de Empleo y otro de apoyo a la economía social andaluza. Cerró este turno Juan Marín incidiendo en la confianza. Y sacó, en un golpe de efecto ya repetido en el debate anterior, dos listados de papel con los casos de corrupción del PSOE y del PP; ha aprendido ya -creo- Juan Marín la lección de cómo le resulta imposible seguir criticando solo la corrupción del PSOE en una legislatura en la que le ha dado soporte parlamentario. El líder andaluz del partido de Albert Rivera preguntó a Susana Díaz si no le daba vergüenza la falta de confianza en las Instituciones andaluzas y el haber dilapidado el dinero de los andaluces. Un ataque al que, curiosamente, el primero en responder era Juanma Moreno Bonilla: ‘traicionar a los votantes, señor Marín, sería volver a apoyar a los socialistas’. Si no hubo un previo pacto bipartidista, lo que vimos, se parecía bastante a ello. Es obvio que el PP camina desde hace días derecho a recuperar el voto que las encuestas señalan que podría perder en favor de Ciudadanos. Juanma Moreno, que apeló sobre todo a los autónomos, exhibió en este punto también un gráfico, con la línea de la evolución del empleo en España, con los gobiernos socialistas y populares. Y prometió una gran vicepresidencia de agua y agricultura, del campo, para hacer frente a las necesidades del sector agroalimentario, muy fuerte en esta comunidad. Díaz retomó dando la razón a Moreno Bonilla y despreciando a Marín, pero atacando de forma inmediata al candidato del PP. A estas alturas, el debate ya era bipartidista… del todo. Bonilla trató de defenderse sin éxito. Una correctísima moderadora, Pilar García Muñiz, se lo impidió por haber consumido todo su tiempo. Culpa de un formato, obsoleto y encorsetado, pactado y elegido por todos los partidos. Espero con ansiedad que pronto llegue el día en el que los debates políticos evolucionen en España.

C’s y Podemos contra el bipartidismo, también en Andalucía.

La tónica de Marín y Rodríguez fue en este punto, como era lógico esperar, defenderse del embate ‘popular-socialista’ y llamar a los andaluces a votar… contra el bipartidismo, claro. Sobre todo, en el caso de Juan Marín, que trató de adelantar a Moreno Bonilla en liberalismo y bajadas de impuestos. Un Juan Marín que afeó, después lo reiteraría, a Moreno Bonilla el haberle llamado ‘perro’ hace unos días en un mitin. Cosas de una campaña muy agresiva, como casi todas. Bonilla no respondió. Solo le quedaban tres segundos de turno y no hubiera podido hacerlo.

La presidenta en funciones no desperdició más minutos y se apresuró a sacar a colación a ‘Vox’, la fuerza populista y de extrema derecha que, según las encuestas, emergería tras este 2 de diciembre de forma sorprendente. Lo hacía preguntando al PP si aspiraría a gobernar, no solo con Ciudadanos, sino también con los de Abascal. Nuevos problemas de la moderadora, que hacía auténticas proezas para equilibrar los tiempos aún a costa de interrumpir a los candidatos. Una pena de formato, vuelvo a repetirlo.

Sanidad y educación andaluzas: ¿ineficaces y politizadas?

Ya de lleno en el terreno del segundo bloque -Sanidad, Educación y Políticas Sociales- continuaba el fuego graneado a todas las bandas. Juan Marín denunciaba las listas de esperas y las altísimas tasas de abandono escolar de Andalucía -uno de cada cuatro jóvenes- pero se lo volvía a poner ‘a huevo’ a Teresa Rodríguez para afearle el haber sido ‘cómplice’ de Susana Díaz todos estos años. Se mire como se mire, el candidato de Ciudadanos lo tiene muy difícil para encontrar huecos libres en los que articular su discurso. Bonilla se cachondeaba de la afirmación de Susana Díaz sobre que ‘Andalucía es un referente en términos de bienestar social’. Replicó el candidato del PP que había que tener mucho desahogo para afirmar semejante cosa. Bonilla remató llamando a Díaz ‘máquina de crear desigualdades’. Y mostraba fotos de manifestantes protestando contra sus políticas sanitarias y educativas. Nuevo punto para él. La presidenta en funciones trató de ‘achicar agua’ como pudo y negar que fueran ciertas las acusaciones sobre las listas de espera sanitarias. Se manifestó ‘alérgica’ a las políticas, a su entender antisociales del PP, como hacer pagar a los padres por los libros de texto. Y tuvo también para Teresa Rodríguez a la que explicó que ‘gobernar no es como juego de tronos’, en referencia irónica a la serie ‘fetiche’ de Iglesias y los suyos.

Aquí Juan Marín sacó algo los pies del tiesto andaluz recriminando a Susana Díaz que ‘se vaya a una cárcel a negociar (Iglesias con Junqueras) unos presupuestos’. La candidata de Podemos, Adelante Andalucía, acusó el golpe y se revolvió con rapidez: ‘es increíble que el señor Marín haya sacado el tema de Cataluña antes de llegar al bloque sobre el modelo de Estado’. Y por no salir de las referencias televisivas, Rodríguez comparó a la presidenta con la conocida protagonista de una de las series citadas, al acusar a la candidata socialista de dar un ‘Golpe de Estado en el seno de su partido para que gobernara Mariano Rajoy’… demasiado complicado para un debate que debe servir para aportar titulares más contundentes y concisos. Juanma Moreno ahondaba en la herida de las, en su opinión, deficiencias motivadas por la falta de profesionales en el sistema sanitario y educativo andaluz, ambos demasiado politizados, enfatizó.

Tras un breve descanso, el debate pasó lenta y pesadamente su ‘ecuador’ y entró en su segunda fase, la del tercer y cuarto bloques… ufffff, ¡qué pereza da tan solo nominar sus distintas fases, ¿verdad?! No me cansaré de insistir: un debate, como otros ya vistos, demasiado ‘enlatado’ y encorsetado.

‘Vox’, y más ‘Vox’… para eludir las acusaciones sobre corrupción

El tercer bloque fue de ‘Transparencia’… o de corrupción, para entendernos mejor. Curiosamente, o no, comenzaron peleándose dos de los que no han gobernado, Marín y Bonilla, ambos por demostrar quién ha sido en los últimos años el más ‘limpio’. El primero, acusado de ‘ayudar’ al socialismo gobernante y el otro incidiendo en la corrupción del PP a escala nacional. Susana Díaz se frotaba las manos. Para cuando llegó su turno, no tuvo más que ‘pasar’ del tema corrupción y acusar al PP, por segunda vez, y de paso a Ciudadanos de aspirar a gobernar con ‘Vox’, en un hipotético ‘Gobierno de las derechas’, aunque ella evitó llamarlo así. Incidió Susana Díaz, ladinamente, en otros pequeños casos de corrupción ajenos al PSOE. Teresa Rodríguez optó por sacar a colación nombres propios vinculados, presuntamente, a la corrupción del PSOE andaluz y por acusar, en este caso a los tres partidos, por formar una especie de alianza tácita para protegerse entre ellos.

Volvieron aquí todos, cansinamente, a atacarse a todas las bandas. Como en un buen final de una película de Tarantino en la que todos acaban disparándose y matándose entre todos.

Moreno Bonilla cuantificaba, folio en mano, en cinco mil millones la corrupción socialista, entre denuncias de comilonas y dinero público despilfarrado en prostíbulos.

Una vez más, no era Diaz la que salía a defenderse -cosas del ‘timing’ pactado y de los turnos, sino Marín el que se lanzaba en tromba contra el candidato del PP… ¡como si le hubiera aludido al él! Un poco kafkiano, la verdad. Y una vez más, Díaz cerraba este ‘microbloque’ ‘limpia de polvo y paja’: Tuve que hacer un esfuerzo para no frotarme los ojos: ‘quien no tiene que defenderse es quien no ha tenido nada que ver con la corrupción’, decía la presidenta en funciones de ella misma. Una Susana Diaz que aprovechó incluso, como los buenos toreros, para ‘adornar’ su faena con aderezos de arte como el de reivindicarse como ‘hija de una familia de trabajadores… que no vivió en casoplones’. Teresa Rodríguez arremetió contra ella porque no podía permitir que la socialista le adelantara por la izquierda. Díaz quiso interrumpirla, pero una vez más no fue posible. Cosas del cronómetro.

Por segunda vez, Juanma Moreno preguntó a la presidenta en funciones porqué insistió en archivar la causa de los ERE. La locura de un choque dialéctico que iba ya en contra de toda lógica propició, por enésima vez, que quien contestara no fuera la aludida sino el candidato de Ciudadanos que, yendo a lo suyo, volvió a dolerse de haber sido nominado como ‘perro’ por Bonilla.

Debate ‘kafkiano’ y enloquecido…

¿Dónde vas?… ¡Manzanas traigo! Susana Díaz volvió a mentar, y ya iban tres veces, a ‘Vox’. Un completo diálogo de sordos sin sentido alguno. Era imposible que unos fueran contestándose ordenadamente a los ataques de los demás. Y la moderadora, presionada y sufriendo por un esquema carente de lógica, tenía encima que impedir que se interrumpieran de nuevo. La más entera al término de este ‘round’ fue la representante de Podemos. Tal vez, por ser la que menos habló en esa media hora -o esa impresión dio, porque los minutos estaban perfectamente equilibrados- fue la más prudente e inteligente.

Andalucía, una ‘realidad nacional’ según Podemos.

El tálamo estaba a punto de llegar a su fin. Último bloque para hablar sobre el modelo de Estado. Aquí ya se abría ‘la caza’ del todo… porque ya todo valía y además en clave nacional. Juanma Moreno iba ya recogiendo sus velas e intentado, tras las acusaciones múltiples a todas las bandas, cerrar en positivo. Lo hacía reivindicando la aplicación del famoso ‘155’ para Cataluña. Pero como aquí no podía meterse con el PSOE, que apoyó a Mariano Rajoy, se cebó con Juan Marín, por las dudas iniciales de Ciudadanos en aquellos convulsos días del otoño de 2017 sobre la medida extrema que tuvo que emplear Mariano Rajoy. Susana Díaz aprovechó para acusar a Podemos de defender la autodeterminación y erigirse como campeona de la defensa de ‘una España unida’ y Teresa Rodríguez, inteligentemente, volvió a desviar el tiro hacia los problemas que preocupan a los andaluces, como el desempleo o las tarifas de la luz. Nada nuevo parecía quedar ya por añadir, salvo más referencias por parte de la candidata de ‘Adelante Andalucía’ y del de Ciudadanos a los errores del Gobierno de Pedro Sánchez. Marín volvía de nuevo a aludir a presuntas negociaciones presupuestarias ‘en la cárcel’ ante las protestas de Díaz que le acusaba de faltar a la verdad. Juanma Moreno lo tenía a tiro para volver a mirar a cámara, como en el inicio del debate, y reivindicar la Monarquía y la unidad de España.

¡Andaluces… a votar!

Aún había tiempo para que la candidata de Podemos se pusiera solemne -e intensa- con una reivindicación de Andalucía como ‘realidad nacional’ y para que Juan Marín saliera por los cerros de Úbeda -lo digo con simpatía porque Úbeda está en Jaén- criticando el ‘cuponazo’ vasco. Ya valía todo en estos últimos minutos. El ‘derecho a decidir’ es incompatible con el 28 de febrero (emblemática fecha en la que se aprobó el Estatuto de Andalucía) y con la Constitución, explicó Susana Díaz a Teresa Rodríguez en uno de sus últimos turnos. Moreno Bonilla por su parte, aún tuvo tiempo para recriminar a Díaz que hubiera 17 modelos educativos en España y que el presidente del Gobierno, ‘si tuviera 15 minutos más, podría pactar en La Moncloa hasta con terroristas…’ Un final demoledor para un debate absolutamente desordenado. 

Poco puedo añadir del ‘minuto de oro’, en el que cada uno pidió el voto. Marín instó a los andaluces a votar ‘por sus hijos u por el cambio posible’, Rodríguez también aludió al cambio, pero en el sentido de la defensa de los trabajadores frente a gobiernos que hacen ‘políticas contra ellos’, Juanma Moreno pidió a los andaluces que le ‘ayuden a ayudar’ … ¿lo adivinan? ¡para cambiar! Eso sí, lo hizo de forma en mi opinión positiva y muy eficaz: llamando de ‘tú’ a sus votantes. 

Díaz cerró expresando su anhelo de que los andaluces vivan mejor, empeño al que dijo querer seguir dedicándose, y denunciando los dos bloques (C’s-PP y Podemos) que, afirmó, van contra ella.

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