El órdago populista italiano y la encrucijada de Bruselas.

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Tras el rechazo de los Presupuestos Generales presentados por el Gobierno italiano por parte de Bruselas, la mayoría de los analistas vieron en el órdago de Salvini y Di Maio una excentricidad de corto plazo destinada a estrellarse contra el muro de un pánico final a quedarse solos frente a la todo poderosa Unión Europea. Desde mi conocimiento de la política italiana, ya adelanté que ese órdago iba a ser de más largo plazo y que este ‘gobierno Frankenstein’ transalpino iba a usar esta batalla como una insuperable baza de propaganda electoral hasta las Elecciones Europeas del próximo mayo. ¡Así ha sido!

A pesar de las malas relaciones de fondo entre los partidos de la coalición de gobierno y de los enfrentamientos diarios acerca de casi todos los temas relevantes de la actualidad política italiana, los líderes del ‘Movimento 5 Stelle’ y de la ‘Lega’ se encuentran más unidos que nunca en su frente común contra las directrices de la Comisión Europea. La carta de respuesta emitida tras la reunión del Consejo de Ministros Extraordinario que tuvo lugar en la noche del martes es tajante en su negativa a cambiar una sola partida de los Presupuestos italianos: “Los presupuestos no cambian. Es nuestra convicción de que son útiles para el país”. Toda una declaración de un Gobierno que está dispuesto al choque y a la batalla. Más claro, agua.

En Roma no dan su brazo a torcer

La única concesión a la que estos demagogos estarían dispuestos es la de una cláusula por la cual Italia se compromete a no superar, en ningún caso, el tope de déficit del 2.4% sobre su PIB. Y es que, en Bruselas, que ya conocen de la informalidad de los actuales gobernantes italianos, ya han insinuado su fundada sospecha de que puedan elevarlo hasta casi el 3%. ¡El clima es de desconfianza total!

Para entender el porqué de este órdago y las razones de esa confianza que manifiesta el gobierno populista de Roma en poder ganar el pulso, basta con reflexionar sobre cómo en Europa el avance del euroescepticismo es generalizado y va ‘in crescendo’. Salvini y Di Maio saben muy bien que Bruselas no puede permitirse librar una batalla en toda regla contra una de las economías más importantes de la zona euro. Un país donde, en este momento, la Liga sigue creciendo en intención de voto y lidera junto a ‘The Movement’ -el movimiento trasnacional de Steve Bannon- la organización de un frente común populista y de extrema derecha de cara a las Elecciones Europeas del próximo mayo.

 Bruselas aguanta la respiración… hasta que explote

¿Qué hará Bruselas? ¿Como contestarán Moscovici y Dombroviskis al desafío de los populistas italianos?

No existen muchas alternativas. O Bruselas impone sanciones claras y contundentes, desatando una guerra contra la tercera economía de la zona euro, o deja fluir las cosas a la espera del castigo, más que probable, de los mercados. Ese ‘fuego divino’ que puede hundir la bolsa de Milán y disparar el precio de su bono. Lo malo es que lo pagarían el resto de las plazas europeas. Creo, en cualquier caso, que optarán por esta segunda opción, que barrunto como muy peligrosa. El FMI ya ha adelantado sus temores acerca de un claro riesgo de recesión y la prima de riesgo vuela hasta los 317 puntos. Nubarrones negros sobre una economía europea, en clara desaceleración.

Lo más probable es que Italia, al menos durante unos meses y con carácter previo a unas duras sanciones que parecen inevitables, tenga que ponerse bajo una supervisión financiera trimestral muy estricta.

Todo esto da muy poco miedo a Conte, Di Maio y Salvini que confían en que, en unos meses, cuando ya estén definidas y decididas estas medidas y sus consecuentes sanciones, el tablero de poder en Bruselas haya cambiado radicalmente.

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