PEDRO Y PABLO, PABLO Y PEDRO….LO QUE VA DE AYER A HOY

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Pedro y Pablo, Pablo y Pedro… lo que va de ayer a hoy.

Dicen que la política hace extraños compañeros de cama… sí, ya sé que es un tópico, pero a veces es real como la vida misma. Y es que en esta tarde de jueves de otoño en Madrid, al contemplar la imagen de Sánchez y de Iglesias, de Pedro y de Pablo, saludándose cordialmente en las escalinatas de La Moncloa, mi mente no podía evitar viajar al pasado.

Del mal rollo a las sonrisas… el tiempo, todo lo cura

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Corría el año 2015 y Podemos había eclosionado con fuerza en el panorama político español, como respuesta a un clamor ciudadano, castigado por largos años de una crisis que se había cebado con los más débiles y con las clases medias y resonaba con  fuerza la voz de un líder del PSOE, que se fue para volver, que clamaba que nunca gobernaría con populistas… y que aquellos jóvenes de Podemos, con un aún casi desconocido Iglesias al frente, lo único que querían era llevar España a un modelo como el venezolano. El joven líder de Podemos, por su parte, tampoco se andaba con paños calientes respecto a un socialismo al que consideraba ‘domesticado’ y casi un agente de ese Sistema que en aquel entonces aspiraba a derribar. Aún recuerdo los ecos de su atronadora voz en el Congreso de los Diputados, allá por marzo de 2016, cuando advertía al hoy presidente del Gobierno: ‘Cuídese de Felipe González’…’el que tiene el pasado manchado de cal viva’. Fue el mismo Iglesias que tras tratar de menospreciar al máximo responsable del histórico partido del puño y la rosa con aquella discutida rueda de prensa en la que le marcaba cuál debía ser su Gobierno y le exigía el CNI, RTVE y los Ministerios de mayor calado, acabó por bloquear su investidura y facilitar el acceso de Rajoy por segunda vez a la Presidencia del Gobierno.

¡Cuánta agua ha corrido bajo los puentes desde entonces! Dos años y medio después, Sánchez e Iglesias, Pedro y Pablo, departen amigablemente en una sala aledaña al particular ‘despacho oval’ madrileño y amagan con una suerte de pacto presupuestario que suena muy bien pero que esconce notables dificultades.

Anunciaba Iglesias ante los periodistas, minutos después de la reunión, que estaban de acuerdo en una bajada de impuestos que se referiría, básicamente, al IVA y a los autónomos. Suena bien, y no solo a los oídos del votante de izquierdas. Como también suena bien -aquí estarán menos de acuerdo los más conspicuos defensores del liberalismo económico- el anuncio del famoso impuesto a las transacciones financieras -la conocida como ‘tasa Tobin’- y que vendría a sustituir al polémico impuesto a la banca que anunció el PSOE nada más llegar al poder.

La cuadratura del círculo

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Sí… a Pablo Iglesias se le veía satisfecho. Sin duda porque Pedro Sánchez le ha prometido un notable aumento del gasto social que es, de entrada, el principal escollo con el que tropezaría todo lo que acabo de enunciar en el párrafo anterior. Porque, no nos engañemos; el grueso de la recaudación fiscal de nuestro país sale de la imposición indirecta y del bolsillo de las clases medias, no de las cantidades satisfechas por las grandes multinacionales ni por grandes fondos de inversión que mueven a su antojo enormes capitales de un país a otro. El asunto se complica aún más porque pocas horas antes, el comisario europeo encargado de estos crematísticos asuntos, el también socialista Moscovici, pedía prudencia presupuestaria y alertaba sobre la tentación de disparar el déficit, así como sobre la ‘vulnerabilidad’ de la deuda pública. La cosa, como se ve, no es tan sencilla.

Aliados puntuales… pero en el fondo rivales

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La pregunta que me hago ahora es si estas conclusiones hechas públicas por el líder de Podemos tras su encuentro con el presidente eran, como he insinuado, la constatación de un acuerdo casi cerrado -recuérdese que los presupuestos deberían estar redactados en octubre- o un juego de presión al Gobierno. Yo me inclino más por lo primero, aunque algún periódico de corte conservador ha llegado, gráficamente, a titular: ‘Iglesias le impone deberes al Gobierno’. Ya veremos. Que nadie olvide en cualquier caso que ambos líderes siguen siendo rivales, por cuanto compiten por un espacio electoral muy similar. Y que, más temprano que tarde, los españoles tendrán que pasar por las urnas y no es desdeñable la posibilidad de que el PSOE sea la fuerza más votada… y que la cuestión entonces sea a quién elija como compañeros de viaje; a los ‘morados’… o a los ‘naranjas’.

Espero, por el bien de España, que las buenas artes políticas y de negociación que tanto necesita este país en este delicado momento se impongan, aunque no se me oculta que, tras su ‘buen rollito’ con Iglesias, tiene que lidiar otro morlaco ahora de mucha más envergadura: el encaje de bolillos con los diputados independentistas catalanes en Madrid, 15 en total, que también votan los PGE. Después del incendiario discurso de Quim Torra, se antoja difícil.

EUPREPIO PADULA

Presidente de Padula&Partners. Experto en liderazgo político y empresarial. Colaborador de diferentes medios de comunicación.

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