MARIANO RAJOY, UN FINAL INESPERADO (El bolso que gobernó España)

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MARIANO RAJOY, UN FINAL INESPERADO 

(El bolso que gobernó España)

En todas mis clases de liderazgo, no falta nunca una frase que tiene que estar esculpida en la mente de todos los que quieren llegar a ser grandes líderes: “Los más grandes se reconocen en las derrotas más que en las victorias”

Los aficionados a la historia de España conocen bien una anécdota, según la cual, se atribuye a don Miguel Maura, ministro conservador de la Gobernación del primer Ejecutivo de la II República española, instaurada tras la huida de Alfonso XIII rumbo al exilio: ‘nos regalaron el poder’. Se refería Maura a la escasa o nula resistencia ejercida por los monárquicos en el sostenimiento del Régimen vigente desde 1875. Como es conocido, la II República fue traída por las derechas, aunque estas se vieron inmediatamente devoradas por las fuerzas de izquierda: socialistas, radical-socialistas, anarquistas y comunistas.

Salvando todas las distancias históricas, no siendo la menor de ellas el hecho de que a lo que acabamos de asistir no es a un cambio de Régimen sino tan solo a un relevo en la presidencia del Gobierno, la frase viene al pelo para la actual situación. Pedro Sánchez no ha llegado a La Moncloa por un derroche de méritos propios, que también, porque hay que reconocerle una tremenda audacia y valentía a la hora de liderar una moción de censura por la que pocos, ni el mismo probablemente, apostaban hace tan solo unos días… sino por una dejación absoluta y palmaria de un Partido Popular -y de su líder en particular- que, convencidos como estaban de que lo normal era que a pesar de su precaria mayoría minoritaria en el Congreso su Ejecutivo terminara sin mayores sobresaltos la legislatura, han minusvalorado la conjunción de un turbión de fuerzas minoritarias en torno al PSOE que a pesar de su heterogeneidad estaban de acuerdo solo en una cosa, en la más importante: había que expulsar a Rajoy de La Moncloa.

El mayor error de la vida política de Rajoy

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Y frente a esta amenaza, ¿qué ha hecho el gallego, de quien tantas veces hemos alabado su fino olfato y su destreza en el manejo de los tiempos políticos? Pues un poco lo de siempre: procastinar, tratar de ganar tiempo y pensar que el PNV podría ser un apoyo fiable y controlado, gracias a los 540 millones de euros arrancados por los vascos en la reciente negociación presupuestaria. ¡Qué error, qué inmenso error! por recordar la frase con la que el insigne historiador Ricardo de la Cierva se atrevió a despreciar al recién nombrado Adolfo Súarez, al que los nostálgicos del franquismo consideraban un ‘piernas’. Igual que muchos hacen ahora con Pedro Sánchez.

Rajoy y sus peones pensaron que, prometiendo al PNV ‘el oro y el moro’, más dinero, más prebendas… o amenazándoles con que si apoyaban la moción de Sánchez los presupuestos podrían decaer en el Senado, donde el PP dispone de mayoría absoluta, sería suficiente. Craso error. Confiar en los ‘nacional-independentistas’ supone incurrir en la misma ingenuidad de la rana con el escorpión. Cuando el PNV se plantó y sentenció, al mediodía del jueves, que solo votarían ‘no’ a Sánchez en el caso de que Rajoy se retirara y dejara paso a otra figura de su partido, naturalmente Soraya Sáenz de Santamaría, el foco ya se trasladó por entero hacia el ‘comandante en jefe’. Casi a la misma hora, Margarita Robles había afirmado en rueda de prensa que si el presidente dimitía, el PSOE retiraría su iniciativa… para que nadie pudiera seguir diciendo que Sánchez pretendía ser el nuevo jefe del Ejecutivo a cualquier precio y a toda costa. El mismo Ábalos a mi personalmente me aseguró en una entrevista que su iniciativa NO era ningún asalto al poder sino un acto de responsabilidad necesaria e imprescindible al conocer la sentencia de Gürtel. Ciudadanos, lo hizo Albert Rivera por la tarde, tendió su mano desde la tribuna de oradores al PP para apoyar al partido gubernamental a cambio de que este se aviniera a negociar una rápida convocatoria electoral y una ordenada transición, más que previsible tras el vuelco político que ha supuesto la sentencia del ‘caso Gürtel’, las voces en el seno del propio grupo popular ya eran un clamor. Se exigía al de Pontevedra un gesto ‘de Estado’, altura de miras… pero Rajoy se encastilló. Y, por si quedaban dudas, en la misma tarde del jueves, salió la ‘General Secretaria’, Cospedal, a aclarar que de dimisión, ‘niente di niente’.

El argumento de Cospedal era endeble; la dimisión de Rajoy, afirmó, no propiciaría automáticamente la investidura de otro candidato o candidata del PP que permitiera seguir a esta formación en el Gobierno. Como si eso fuera lo más relevante. Puede… pero hubiera permitido un final ordenado de una legislatura ya muerta y el apartamiento de quien, tras las más que razonables sombras de duda arrojadas por la Audiencia Nacional en su sentencia, no podía seguir ni un minuto más al frente del Gobierno de España.

Ni generosidad, ni altura de miras…

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Con su egoísmo, Mariano Rajoy se ha jodido en su partido… y se ha jodido en España. Hacía ya días, lo sé bien, que entre sus más cercanos se le había trasladado una especie que se negó a escuchar: que fuera generoso y cediera los mandos a su vicepresidenta’. No lo ha sido y le ha complicado extraordinariamente la vida a su partido… y tal vez a España. Por piedad no comentaré la última imagen que de él va a quedar en la retina de los españoles; su salida de un conocido y elitista restaurante de la madrileña Calle de Alcalá, tras ocho horas de ‘sobremesa’, mientras en el Congreso se discutía una censura a su persona y en unas condiciones que todos hemos podido apreciar en las imágenes de televisión. Numerosos los memes que hemos podido ver en las redes sociales, el más divertido  el que menciono en el titúlo  de este artículo: “Un bolso ha gobernado España” .Una lástima para quien, con su temple, evitó la intervención de las cuentas del Reino de España en el verano de 2012 y nos sacó de la crisis. Jamás lo hubiera esperado de él.

Ahora, el PP, no tiene otra salida que afrontar un Congreso Extraordinario más pronto que tarde del que, con toda seguridad saldrá un nuevo líder o lideresa. Los cuchillos ya se afilan por los pasillos de Génova. ‘Vae victis’, dejaron escrito mis antepasados. Esperemos que el daño, no sea demasiado grande. Porqué como el nuevo Presidente del Gobierno Pedro Sánchez ha reiterado en sus discursos en el debate de la moción de censura, el PP no es un partido corrupto, hay decenas de grandes políticos en sus filas….por lo tanto ¡que se remanguen y eviten que esto acabe como acabó la italiana Democrazia Cristiana en 1992!

EUPREPIO PADULA

Presidente de Padula&Partners. Experto en liderazgo político y empresarial. Colaborador de diferentes medios de comunicación.

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