RAJOY SALVA LA CARA. ¿Y AZNAR, DONDE ESTÁ?

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RAJOY SALVA LA CARA. ¿Y AZNAR…DÓNDE ESTA?

Hoy a Rajoy se le ha puesto, una vez más, cara de Andreotti y como si tuviera tatuada en sus bíceps la famosa frase del que fuera siete veces primer ministro italiano: “El poder desgasta a quien no lo tiene”, se ha presentado en la audiencia nacional. Seguro de si mismo, con la lección muy bien aprendida, tranquilo a nivel emocional y consciente de que, pase lo que pase, para su electorado, el caso ‘Gürtel’, está más que amortizado. En estas últimas semanas, España se ha dividido en dos… una vez más. De un lado el grupo de quienes querían ver, a toda costa, a Mariano Rajoy sentado ante un tribunal, buscando sin piedad y sin descanso el desgaste del partido popular y del Gobierno. De otro, el de quienes querían evitar, por todos los medios, la ‘ignominiosa’ foto del jefe del Ejecutivo en un banquillo, aunque fuera como testigo.

Vaya por delante que yo no me alegro de ver a mi presidente en semejante tesitura, pero considero a la vez que es sano y necesario, desde un punto de vista democrático, que cualquier español, sea su condición la que fuere, se vea sometido al imperio de la ley. Y tenga las mismas obligaciones, al igual que los mismos derechos faltaría más. Sin privilegios, como algunos pedían, de declarar por videoconferencia o por escrito, cosa que, por otro lado, tampoco hubiera escandalizado a nadie, visto que no hubiera sido ni la primera ni la última vez que ocurriera. ¿No acudió acaso Felipe González -aunque ya no era presidente- a declarar ante el Supremo por los GAL? A muchos de los que hoy protegen en alguna tertulia a Rajoy, tal vez aquella comparecencia de González sí les pareció muy bien.

Creo también que la mera cita judicial de Rajoy, lejos de provocar un daño ‘terrible’ para la imagen de España en el exterior, era una ocasión de oro para que el político gallego pudiera conveertirla en una oportunidad para abrillantar su imagen. ¡Siempre hay que hacer de los momentos más duros, una oportunidad! Más en el caso de los políticos. No estoy seguro de que Rajoy lo haya conseguido del todo en esta ocasión. Lo que sí sé es que, lo tremendo para la ‘Marca España’ hubiera sido lo contrario; la no comparecencia o un trato descarado de favor.

RAJOY…¿SOBRADO?
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Formalmente y, atendiendo solo a gestualidad del personaje, a su comunicación no verbal, a sus respuestas y en especial al tono de las mismas, podemos concluir que hemos visto un Rajoy muy tranquilo, imbuido de su calidad de presidente del Gobierno. Y es que, a un testigo corriente, no le recibe en el garaje el presidente del Tribunal ni se le permite declarar en un ‘corner’ especial, frente a los abogados y no mezclado entre los acusados. Hemos visto también, en opinión de muchos, a un Rajoy algo ‘sobrado’. Sobre todo en el momento en el que trató de ridiculizar a uno de los acusadores diciéndole que era normal que contestara ‘a la gallega y no a la riojana’ … o en la primera ocasión en la que negó haber recibido jamás dinero negro, cuando el letrado Benítez de Lugo le repreguntó acerca de si tampoco recibió nunca sobres y el testigo contestó: ‘No parece un razonamiento muy brillante’. En fin, a el sentido del humor, el sarcasmo y la retranca del Presidente me gusta mucho pero, en este caso, se ha pasado un poco.

No diríamos toda la verdad si negáramos que ha habido un cierto trato de favor por parte del presidente de la sala, que cortocircuitaba, una y otra vez, las preguntas de los abogados de la acusación por llevar -tal y como dijo en una de las ocasiones- ‘carga incriminatoria’, fueran estas preguntas más o menos pertinentes.

Muy acertado estuvo el presidente, o sus consejeros, a la hora de evitar las clásicas respuestas que tanto odian el común de los mortales -y con los que un tribunal nunca tendría tanta deferencia- como ‘no recuerdo’ o ‘no me consta’.

NO SE OCUPABA DE LA ECONOMÍA… SOLO DE LA POLÍTICA. ¿SEGURO?
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En cuanto al contenido, pocas sorpresas. Rajoy -estaba cantado que iba a ser el gran titular- negó reiteradamente que nunca se ocupara de cuestiones económicas sino simplemente políticas y que por tanto conociera nada relativo a una presunta financiación irregular. Reiteró que era falso que hubiera recibido dinero negro entre 1990 y 2004; ‘solamente un sobresueldo que abonaba el partido por nuestra condición de diputados y que se declaraba a Hacienda’. Faltaría más.

Cada vez que alguno de los acusadores trataba de profundizar en el hipotético conocimiento de las cuestiones económicas del partido -y por ende en una presunta financiación ‘B’- se estrellaba contra un muro.

Más apuros pasó el presidente cuando fue requerido acerca de los famosos ‘sms’ enviados a Bárcenas en 2013, cuando ya era conocida la existencia de una cuenta del extesorero en Suiza. Muy a la defensiva, el jefe del Ejecutivo no pudo más que echar mano de esa filosofía ‘pancista’ tan suya y explicar que su mensaje de, ‘hacemos lo que podemos’, significaba exactamente eso… una afirmación tan obvia a la vez que tan categórica que hace imposible estar en desacuerdo con ella. Acorralado en ese punto, Rajoy escapó hacia adelante enfatizando que se refería precisamente… ¡a no hacer nada! A dejar que la justicia cumpliera con su labor, sin interferir en ella y que la mejor prueba es que, aunque el mensaje dijera lo contrario, él no llamó a Luis Bárcenas.

En el aire han quedado muchas contradicciones, para las que los abogados -y no pocos analistas- no han encontrado respuesta satisfactoria:

1-¿Por qué se cesó a Francisco Correa si no se sospechaba de comportamientos irregularidades por parte del presunto jefe de la trama, a quien Rajoy se refirió estrictamente como ‘un proveedor’?  ¿Realmente se le echó por que ‘había algo que no gustaba’, porque los responsables del PP ‘se olían algo’, aunque no tuvieran constancia… o porque sí la tenían?

2-¿Por qué se cortaron de raíz determinados negocios poco claros en los municipios madrileños de Majadahonda y Arganda -señalados como pelotazos urbanísticos- si no se apreciaban, tampoco aquí, irregularidades?

En este punto es clave la reunión mantenida entre Rajoy, Esperanza Aguirre y el tesorero de entonces del PP, Álvaro Lapuerta, en la que Aguirre informa a su presidente Nacional de las presuntas maniobras poco claras que en los citados municipios estaban teniendo lugar. Es increíble que Rajoy, que ha reconocido la existencia de esa reunión, no haya sido capaz de dar respuesta cumplida acerca de si luego volvió a preguntar por cómo o en qué había quedado todo aquello. Lo que sí tenía claro el máximo responsable del PP es que esto era responsabilidad exclusiva de la presidenta madrileña; ‘cosa de Esperanza Aguirre’. ¿De verdad no sabía Rajoy, no fue informado en aquella reunión, del ‘pelotazo’ de 25 millones de Arganda del Rey? ¿Y sin saberlo realmente le da instrucciones a Aguirre para que cesaran esas adjudicaciones públicas en ayuntamientos madrileños gobernados por el PP?

3-Más contradicciones, esta que viene es de gran calado, sobre las que Mariano Rajoy tampoco ha ofrecido respuestas categóricas: ¿Por qué se siguió dando cobertura a Luis Bárcenas después de romper con él? ¿Por qué se le dotó de chofer y de un cierto aparataje como secretaria y coche del partido a alguien de cuyos servicios se acababa de prescindir? ¿Fue realmente una reunión de despedida la mantenida en 2010 entre el extesorero y su mujer, y de la que salieron esas prebendas, con Javier Arenas y Mariano Rajoy… o hubo algo más?
Para no encargarse de asuntos económicos del partido, Rajoy mantenía muchas, muchísimas reuniones acerca de todos estos aspectos.

AZNAR… EL GRAN AUSENTE
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Señalo por último una gran contradicción que deja en el aire interrogantes muy importantes. Se pregunta a Rajoy por cuestiones como el cese de Bárcenas en 2010 o aspectos relativos a cuestiones de estos últimos años. Pero increíblemente, como he señalado muchas veces, la parte de Gürtel que de momento se juzga es solo… ¡¡la que comprende entre 1999 y 2005!! ¿Era Rajoy presidente del partido durante aquellos años? No. De hecho hoy ha sido citado por su condición de vicesecretario entonces, cargo que ocupaba desde 1990. Entonces, ¿por qué no se cita al que sí que era presidente del partido con plenos poderes? Porque si se fijan bien, cada hilo de cada madeja de la que se viene tirando en los últimos años lleva al mismo ovillo… a José María Aznar.
A buen seguro que a muchos españoles les gustaría escuchar qué tiene que decir el expresidente ante un tribunal. A mí también.

Como Andreotti, Rajoy es un líder diferente… ni trasformador ni transaccional, sencillamente un superviviente….¡que no es poco! Los que pensaban que tras esta comparecencia iba a resultar herido de gravedad, pueden estar bien seguros de que tendrán Rajoy para rato.

 

EUPREPIO PADULA

Presidente de Padula&Partners. Experto en liderazgo político y empresarial. Colaborador de diferentes medios de comunicación.

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